lunes, 25 de enero de 2010

SANTÍSIMO CRISTO DEL ESPÍRITU SANTO DE ZAMORA



Fotografía de la Página la Semana Santa de Zamora.
La Semana Santa de Zámora es la semana santa de los momentos, semana austera, semana santa seria, semana santa de silencio, silencio roto pro el paso de los penitentes, por el ruido de la matraca o por los cantos penitenciales que rompen como un lamento la noche castellana. Silencios y cantos que invintan al hombre o la mujer a penetrar en el misterio que representa las imágenes que pasan ante sus ojos. Imágenes sin grandes adornos florales, lo justo, lo preciso. Sin duda la Semana Santa de Zamora representa, mejor que ninguna otra, el viejo espíritu penitencial castellano.
Uno de esos momentos lo vive la ciudad de Zámora la noche del Viernes de Dolores con la procesión de la Cofradía del Cristo del Espíritu Santo.
El Santísimo Cristo del Espíritu Santo, es la imagen más antigua que procesiona durante los días sanots por las calles zamoranas. Se venera en la Iglesia del Espíritu Santo, de la que el Crucificado recibe su nombre.
El Hombre es representado muerto, clavado a una Cruz árborea, que nos recuerda que la Cruz es el árbol de la vida frente al Árbol de la Muerte del Jardín del Edén, de la Cruz nace la vida, como la Muerte nació del Árbol del Eden. Jesús es el Hombre Nuevo, que nos concede la Vida que nos fue arrebatada por Adan en el Paraíso con su caída.
Talla de madera de nogal, escúlpida por un autor desconocido en la segunda mitad del siglo XIV, aunque restaurada y reformada en 1.963 por Julio Román Gonzalo, las causas de esta restauración las expondré más adelante.
Jesús está sujeto a la Cruz por tres clavos, dos sujetan las manos, mietras un tercer clavo sujeta los pies del Señor superpuestos. A pesar de las líneas arcaizantes que observamos en la imagen, el autor logra conmover al fiel, logra transmitir la idea de la muerte de Jesús. Cristo está muerto, y el escultor refleja esta muerte echando el cuerpo hacía delante, mostrando una posición muy forzada en los brazos y en las piernas. El rostros del Señor, a pesar de la muerte y el martirio sufrido, refleja una gran serenidad, a pesar de tener los ojos y la boca entreabiertos. Los detalles anatómicos del cuerpo aparecen sin mucho detalle, podemos observar: el vientre abultado, y un intento de señalar las costillas en el cuerpo del Señor. El paño de pureza parte de la cintura hasta por debajo de la rodilla. De la Cruz ya he dicho que es de tipo arboréa, aunque no es la original, ocmo expondré más adelante. A lo largo del cuerpo encontramos regueros y gotas de sangre, que nos recuerdan la Pasión del Señor.
Sorprende la historia de esta imagen. En 1.962 se ejecutan unas obras de restauración en la Iglesia del Espíritu Santo, los albañiles están picando un muro. Allí, en mitad de su trabajo, encuentran emparedado una talla de Crucificado, la imagen tiene los pies serrados, al igual que el brazo izquierdo. En el mismo muro en otro hueco aperecen las partes serradas de la imagen junto a otros objetos religiosos. Nadie sabe en qué época aquella imagen fue ocultada, ni los motivos para que fuera ocultada. Pronto se decide su restauración de la que se encarga el imaginero zamorano Julio Roman Gonzalo, las autoridades eclesiásticas zamoranas deciden que se ejecuten nuevos píes y nuevo brazo, además de una nueva Cruz. Al Cristo se le pone el nombre de la Iglesia donde ha estado ocultado varios siglos. En 1.974 se organiza la Cofradía del Espíritu Santo.
La imagen desfila en la noche del Viernes de Dolores, sin duda uno de los momentos de esta ciudad y de su Semana Santa. Sobre unas sencillas andas portado por doce hermano, iluminado por dos candelabros de siete brazos cada uno, que recuerda al candelabro judio; recorre las calles de la ciudad en un ambiente, que sin duda podríamos calificar de fantasmal.
Los hermanos visten un sencillo hábito de lienzo blanco, cubriendo su cabeza con una gran capucha del mismo color, portando en sus manos un simple y sencillo hachón. Zamora se convierte esa noche en un gran claustro, el silencio se apodera de la ciudad, silencio sólo roto por el tañir de una gran campana que portan cuatro hermanos de la misma Cofradía. Toque de campana que anuncia a los vecinos la muerte de Jesús, igual que se anuncia en los pueblos y en la misma ciudad la muerte de cualquier vecino.
La procesión sube hasta el atrio de la Catedral donde se vive uno de esos momentos de la Semana de Pasión Zamorana. Los hermanos arropan a su titular, la campana portada por los cuatro hermanos guarda silencio. Una campana de la Catedral comienza a doblar. El coro de la Hermandad entona el himno Chritus Factum est. Sin duda un momento inolvidable.
VÍCTOR HERNÁNDEZ MAYORAL
25 de enero de 2.010
Festividad de la Conversión de San Pablo.

martes, 19 de enero de 2010

La Virgen de la Trinidad en el Convento de Sor Angela. Sabádo Santo. Sevilla 2.009

sábado, 16 de enero de 2010

Salida de la Borriquita de Sevilla

Procesión de la Pollinica de Malaga

Procesión del Santísimo Cristo del Espíritu Santo de Zamora

miércoles, 28 de octubre de 2009

LA ENTRADA DE JESÚS EN JERUSALEN DE VALLADOLID

(Fotografías de la página oficial del Consejo de cofradías de Valladolid y del Catalogo de las Edades del Hombre. Exposción de Segovia, 2.003)
Antes el Siglo XVII, la época de los grandes maestros de la Escuela Castellana ya había procesiones. Antes del Barroco y sus grandes talleres la ciudades castellanas miraban estremecidas las imágenes que representaban la Pasión y Muerte del Señor. Las iglesias están pobladas de crucifijos, en torno a los cuales se hicieron las primeras procesiones de "disciplinantes" castellanas. Pero pronto la ciudad de Valladolid va a ver en sus calles las primeras representanciones de los momentos de la Pasión del Señor. Pasos que fueron ejecutados por encargos de las Cofradías de Penitencia que comienzan a adquirir un gran peso dentro de la iglesia y de la sociedad vallisoletana. Las imágenes no eran tallas completas de madera, eran imágenes realizadas con materias primas pobres que con las inclemencias del tiempo sufrían daños irreparables, incluso algunos de ellos, cuentan las crónicas de la época que desaparecieron a causa del agua caída durante su procesión o estación penitencial. Son conocidos como Pasos de Papelon. El siglo XVII con la llegada de los grandes escúltores a Valladolid y la preocupación de las cofradías por dar mayor esplendor a los misterios que representan la Pasión y Muerte del Señor, estos primitivos pasos van a quedar olvidados y deshechados en los almacenes de las Cofradías, llegando a desaparecer todos.


A principios del siglo XVI llega a la ciudad de Valladolid TomasPinheiro de Veiga, escritor portugues con motivo del nacimiento del Príncipe don Felipe. Este escritor portugues nos ha legado un importante testimonio sobre la Semana Santa vallisoletana y aquellas primitivas imágenes. El autor portugues estuvo en 1605 durante la semana santa de aquel año y afirma: "las figuras son de paño de lino y cartón, son muy lígeras; más puedo afirmar qeu no vi figurasmás perfectas".


Afortunadamente para nosotros no todos aquellos misterios se perdieron. Uno de aquellos pasos ha llegado hasta nuestros días y podemos hacernos una idea de como eran aquellas primitivas representaciones de la Pasión del Señor. Se puede ver en la Iglesia de la Vera Cruz y en la mañana del Domingo de Ramos acompañado por representaciones de las secciones infantiles de todas las cofradías penitenciales de la ciudad y la Cofradía de la Vera Cruz, que es su propietaria.


Sin duda el Misterio de la Entrada de Jesús en Jerusalén es la representación procesional más antigua de este momento de la Pasión del Señor. Representa el momento de la Entrada del Señor sobre una borriquita, de ahí el nombre con el que es conocido popularmente, siguiendo el relato del Evangelista Mateo. El misterio está compuesto por ocho personas: El Señor sobre la borriquita, y un pollino más pequeño a su lado, rodeado por apóstoles, en total seis, dos delante que tienden al paso del Señor sus mantos, y Santiago, Pedro y Juan tras el Señor.


El misterio fue ejecutado en el siglo XVI por encargo de la Vera Cruz, en la actualidad y sobre todo desde el año 2.oo3, cuando se celebraron la Exposición la Edades del Hombre en la Catedral de esta ciudad bajo el titulo: El Árbol de la Vida, se atribuye a Francisco Giralte la autoría de este misterio. Francisco Giralte es un alumno de Alonso de Berruguete, escultor renacentista castellano.


Siguiendo la técnica del "papelón", estás imágenes tienen talladas con gran detalle las manos y el rostro, mientras el resto de la figura es un armazon sobre el que se han colocado telas encoladas, siendo policromadas con óleos. Sin duda llama la atención un anacronismo bien visible: los dos apóstoles del misterio van vestidos con ropas propias del siglo XVI: botas, calzas y jubón, mientras el resto de personajes van vestidos tal y como vestirían en la Galilea de los tiempos del Señor. Problablemente este anacronismo haya sido ejecutado el autor para acercar la escena a la Valladolid del XVI. Las pinturas de las figuras secundarias del paso, es decir de los ropajes del apostolado fueron realizadas en el siglo XVIII, reparando los daños que provoco al grupo algún aguacero o el paso del tiempo. Es difícil seguir la historia de este paso, ya que los archivos de la Cofradía de la Vera Cruz desaparecieron en un desgraciado incendio.
El Señor, tal y como se puede apreciar en la fotografía que encabeza este artículo durante el desfile procesional de la mañana del Domingo de Ramos va cubierto por una rica túnica roja, con bordados en oro. Los dos apóstoles que aparecen en primer termino sujetan un manto de tela, mientras los tres apóstoles que aparecen detrás del Señor portan en su mano una palma natural.

VÍCTOR HERNÁNDEZ MAYORAL
25 de octubre de 2.009

martes, 27 de octubre de 2009

Entre Palmas en Sevilla, un Domingo de Ramos.



Batid palmas de palmera,
batid ramas de oivo,
o ramas de laurel,
que sobre una borriquita,
el más humilde jumento,
entre aclamacionesy vitores
en la ciudad entra.

Reir, cantar hosannas,
que ya se apróxima,
a la Puerta del Salvador.
¡Quien fuera Zaqueo
para ver tan de cerca
como sobre un jumento
entra en Sevilla el Señor!

Afinad las trompetas,
templad los tambores,
que ya se presiente,
que ya esta por el dintel
entrando Jesús en Sevilla.

¿Quien quiso callar tu voz?
¿Quien oso silenciar su mensaje
y tapar sus oidos para no oír
su crítica, siempre, salvadora?

¿Quién temió su Palabra,
que vino a dar luza tato ojo ciego,
a tanto ávaro que para justificar su vida,
se apodera de la Palabra del Padre?

¡Cantad, vitoread,batid palmas y ramos,
que ya llega, que ya entra
en la Ciudad de Sevilla,
el Hijo del Carpintero!

Y en medio del jolgorio,
y entre tanta hueca algarabía,
otea el Señor el horizonte Sevillano
y ve como se alza una cruz,
y mirando entre las palmas
con amargura se pregunta:
¿Alguién, de verdad, me ama?

VÍCTOR HERNÁNDEZ MAYORAL
27 de Octubre de 2.009